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¿Cómo gestionar las rabietas?

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Hace poco os hablábamos de las rabietas o explosiones emocionales. Hoy os traemos diferentes estrategias para gestionar estos episodios.

Tipos de Rabietas:

Hay dos tipos de rabietas en función de las áreas donde se originan:

  • RABIETAS DEL “CEREBRO SUPERIOR”: rabietas intencionales o que se producen de manera instrumental. El niño quiere algo, la respuesta sabe que es no, pero decide “liarla”. Se producen más cuanto mayor es el niño y lo hacen para conseguir algo ya que cuando lo consiguen vuelve a retomar su conducta. Deben tener una respuesta del cerebro superior, la firmeza. Esto no es un modelo eficaz para conseguir lo que quieres. Consolar, cuidar, acompañar, respetar y mostrar cariño.
  • RABIETAS DEL “CEREBRO INFERIOR”: frecuentes entre el año y 3 años, toma el control la amígdala. El niño es incapaz de tomar control sobre su cuerpo y su emoción. Debemos conectar con él a nivel emocional y después racionalización o redirigir.

¿Qué podemos hacer para adelantarnos a las explosiones emocionales de forma respetuosa?

  • RUTINAS: Con ellas saben lo que va a pasar, lo que viene después, ayudan a los cambios de actividad y a estar tranquilos, dan estabilidad y confianza, pero lo más importante, regulan los momentos de hambre y sueño, momentos que si se producen suelen desencadenar en explosión.
  • AMBIENTE PREPARADO: Que permita explorar y moverse en libertad, donde ellos puedan desarrollarse y satisfacer sus propias necesidades sin ayuda de adulto o con la ayuda mínima. Las prohibiciones y el no solo frustran al niño y al adulto.
  • AMOR Y COMPRENSIÓN: Empatía, acompañamiento, saber satisfacer sus necesidades y comprender que lo que le pasa en normal y necesita todo nuestro amor incondicional.
  • NO CEDER ANTE LA RABIETA: Mantenernos firmes en la decisión, para que no crean que el mundo funciona así, es nuestra responsabilidad educar en estrategias para una mejor comprensión del mundo que les rodea.

La rabieta o la explosión la debemos ver como un grito de ayuda por parte del pequeño. Nos quiere explicar algo que no puede, nos intenta decir cómo se siente, pero no puede. Por eso debemos estar ahí, con amor, con comprensión, con tacto y contacto.

Los niños tienen más rabietas cuando sus necesidades no están cubiertas. Necesidades fisiológicas, si tienen sueño o hambre la probabilidad de rabieta aumenta, es importante entonces respetar ritmos y necesidades.

También necesitan su momento de movimiento libre, de jugar, bajar nuestras expectativas. Las rutinas ayudan a entender en qué momento del día están y qué va a suceder después.

ESTRATEGIAS PARA GESTIONAR MEJOR LAS RABIETAS

Algunas estrategias para el momento de desbordamiento emocional y para poder redirigir cuando pasa la tormenta…

  • Bajar a su nivel, que nos mire, que nos vea como alguien cercano, sin caer en el chantaje emocional.
  • Estar cerca, tener contacto con él y si nos rechaza no tomarlo como algo personal, al revés, transmitir en todo momento que estamos ahí para cuando nos necesite.
  • Transmitir afecto y conexión emocional: amor incondicional, mostrar nuestro apoyo que no se sienta abandonado, que no se sienta rechazado por su conducta.
  • Evitar sermones, lo que les llega es bla bla bla lo que conseguirá el efecto contrario.
  • Dar espacio y tiempo para que sus emociones se calmen.
  • Validar lo que sienten en ese momento, lo que les está pasando “te entiendo” “a mí a veces también me pasa esto”
  • Cambia de lugar si es necesario. Si esto te pasa en la calle, como ya os he contado que me pasó y seguramente también a vosotros, llévate a niño a un sitio más tranquilo, lejos de los juicios y las miradas.
  • Redirigir, apelar a su mente racional cuando esté tranquilo.

Un mal comportamiento puede esconder una base profunda. Si nos centramos sólo en la conducta visible, no solucionamos el problema de fondo y los malos comportamientos se repetirán.

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