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Doomscrolling: qué es y cómo afecta a nuestra salud mental
Hoy queremos hablar del fenómeno Doomscrolling ¿Alguna vez has entrado en el móvil para consultar una noticia y, media hora después, sigues deslizando la pantalla entre guerras, catástrofes, crisis, accidentes o noticias preocupantes? Aunque sabes que este contenido te genera malestar, parece difícil parar.
Este comportamiento tiene nombre: doomscrolling.
¿Qué es el doomscrolling?
El doomscrolling consiste en consumir de forma repetitiva contenidos negativos o inquietantes, especialmente a través de redes sociales, medios digitales o aplicaciones de noticias. No se trata simplemente de estar informado, sino de continuar buscando información incluso cuando hacerlo aumenta nuestra preocupación, ansiedad o agotamiento.
La investigación reciente ha encontrado una asociación entre el doomscrolling y diferentes indicadores de malestar psicológico, aunque esto no significa que sea, por sí mismo, una causa directa de ansiedad o depresión.
¿Por qué nos cuesta dejar de mirar?
Una de las claves puede estar en nuestra relación con la incertidumbre. Cuando algo nos preocupa, podemos sentir que obtener más información nos ayudará a recuperar el control.
El problema aparece cuando esa búsqueda de información se convierte en un círculo: sentimos preocupación, buscamos noticias para tranquilizarnos, encontramos nuevos contenidos amenazantes y volvemos a sentir preocupación.
Así, mirar el móvil puede convertirse en una forma de mantener activada nuestra atención sobre aquello que tememos.
Señales de que el doomscrolling está empezando a afectarte
Algunas señales pueden ser:
Comprobar constantemente las noticias o redes sociales.
Sentir ansiedad después de consumir determinados contenidos.
Tener dificultades para dejar el móvil aunque quieras hacerlo.
Pensar repetidamente en las noticias que has visto.
Consultar información antes de dormir y terminar acostándote más tarde.
Sentir que necesitas seguir informándote para poder estar tranquilo/a.
¿Cómo podemos reducirlo?
No es necesario desconectarse completamente de la actualidad. Puede ser más útil establecer momentos concretos para informarse, limitar las notificaciones y evitar consumir noticias justo antes de dormir.
También conviene preguntarse: “¿Estoy buscando información porque realmente la necesito o porque intento reducir una sensación de incertidumbre?”
Cuando la preocupación, la necesidad de control o la ansiedad empiezan a interferir en nuestra vida cotidiana, trabajar estos patrones en terapia puede ayudarnos a recuperar una relación más saludable con la información y la tecnología.
Porque estar informado es una necesidad. Sentir que tenemos que estar constantemente alerta es otra cosa.
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